El peruano Jorge Mayta Zegarra y otros miembros de su familia fueron atacados por la yakuza. La policía tuvo una cuestionable reacción ante el hecho. Suzuka puede convertirse en escenario de un enfrentamiento entre peruanos y mafiosos

La madrugada del 11 de febrero en la ciudad de Suzuka, prefectura de Mie, el peruano Jorge Mayta Zegarra de 37 años de edad fue brutalmente golpeado. Junto a él, que sufrió la peor paliza de su vida y secuelas de consideración, fueron atacadas con la misma saña y de la misma forma ilógica su hermana menor (26) y su madre (51).

Los autores de esta cobarde agresión según refiere el peruano, casado y padre de tres criaturas, son miembros de la yakuza local, entre ellos, uno de los jefes. ¿Los motivos del ataque?: la sed de venganza de los mafiosos, que quieren ajustar cuentas con un peruano de nombre Pedro, miembro del grupo conocido en Mie como “La Tribu”, al cual siguen buscando.

Mayta se comunicó con nosotros dos días después de la golpiza, los cuales necesitó para recuperarse y poder articular palabra, pues textualmente y según nos contó, quedó en estado de shock “hecho un monstruo por las patadas y los puñetes que recibí en la cara”. Sin embargo la víctima no sólo quería denunciar el abuso, sino las repercusiones de este condenable episodio y de lo que él califica como “discriminación policial”, pues a pesar de sus esfuerzos, las autoridades se negaron por varios días a aceptar su denuncia y a realizar las detenciones respectivas “a pesar de que conocen a los que me atacaron”, asegura el agredido.

Una actitud, la de las autoridades, que no es la primera de la que tenemos noticia, pues desafortunadamente es común que la policía se niegue a intervenir cuando el lío es entre extranjeros; o si la cosa es entre un japonés y un extranjero, este último, así sea la víctima, generalmente se convierte de pronto o es tratado como si fuese el culpable, al cual se le hacen miles de preguntas, se le trata con desconfianza, se le pide que regrese a su país o simplemente se le ignora. Si por el contrario la víctima es un ciudadano japonés y el agresor un extranjero, la policía no escatima esfuerzos para apresarlo y castigarlo, amén de darle mucha, pero mucha publicidad al asunto. Esto es discriminación, entre otras cosas. Y eso no sólo lo dice Mayta, también lo afirmamos nosotros.

Sin embargo hay otro tipo de repercusiones sobre las que se debe poner atención. Nos referimos específicamente a la posibilidad de que la ciudad de Suzuka se convierta en tierra de nadie a causa del posible enfrentamiento entre la yakuza y “La Tribu”, grupo al cual reiteramos, pertenece Pedro.

Y no exageramos ni mucho menos queremos hacer de este un caso sensacionalista. Nos ceñimos a los hechos relatados por Mayta así como a investigaciones realizadas por nuestra cuenta, las cuales indican que la yakuza no sólo sigue buscando al peruano, sino que le ha puesto precio a su cabeza, mientras que “La Tribu” está dispuesta a enfrentarse a los mafiosos para evitar que toquen a uno de sus miembros.

Esperamos que la sangre no llegue al río, que las autoridades finalmente hagan algo (al parecer ya comenzaron a tomar cartas en el asunto), pero sobre todo, que la gente de “La Tribu” mantenga la calma, algo que invocamos desde estas líneas porque la violencia sólo puede generar más problemas. Ellos lo saben. Mientras tanto, “aquí la gente de la colonia peruana, boliviana y brasileña están con miedo, viven aterrorizadas de que algo peor pueda pasar” acota la víctima.

Luego de la primera llamada de Mayta, de las numerosas que nos hizo en días posteriores, lo pusimos en contacto con el Consulado General del Perú para que este tome cartas en el asunto. Gestión que todavía no podemos evaluar dado el carácter reservado de la misma.

A continuación tratamos de resumir el caso en las palabras del propio Mayta Zegarra, testimonio que fue debidamente grabado con su consentimiento.

“El día 10 fui al restaurante propiedad de la hermana menor de mi mamá, a darme una vuelta, y como a eso de las 11.45 de la noche decidí regresar a mi casa. Cuando salí del local el ambiente estaba bastante movido y en otro local latino ubicado al frente, había por lo menos unos 50 ó 70 japoneses y un montón de carros estacionados desordenadamente. No sabía qué pasaba pero inmediatamente pensé que se trataba de un choque, así que me quedé tranquilo a esperar que pasara el alboroto, porque como mi carro lo compre hace seis meses y estaba estacionado allí cerca, no quería que me lo chocaran”, explica Mayta, residente desde hace 16 años en Japón.

“Me puse a conversar con unos amigos y poco después los japoneses salieron del restaurante empujando a todo el mundo, y uno de ellos, que después supe era el jefe, le comenzó a hablar a un peruano. Como ese muchacho no sabe japonés volteó y me preguntó qué era lo que le decían. En ese momento el yakuza me preguntó si yo hablaba el idioma y le dije que un poco, así que me pidió que le sirviera de traductor” acota la víctima, cuya familia reside en la zona y está compuesta por unas 45 personas.

“El japonés me explicó que el sábado anterior en la discoteca Eclipse (ubicada en Suzuka y que una semana después, a causa del problema, canceló hasta nuevo aviso una fiesta con una orquesta salsera local), un peruano de nombre Pedro le había pegado a un japonés que resultó ser de la yakuza, y que se metió a defender a otro peruano al que le dicen “Shagy”. Lo que el yakuza quería saber era dónde estaba Pedro. Yo traduje la pregunta y el peruano respondió que no sabía quién era Pedro” recuerda Mayta Zegarra.

Cuando la víctima terminó de traducir la respuesta que le habían dado, “unos 15 mafiosos” que se encontraban formando un semicírculo detrás de él, lo insultaron y “me tiraron un par de manazos en la cabeza. Yo me di vuelta y tranquilo les pregunte por qué me pegaban, si yo sólo estaba traduciendo. Pero cuando el jefe yakuza insistió en la pregunta y yo volví a traducir la misma respuesta, me volvieron a llover insultos y manazos por atrás, y allí si reaccioné empujándolos”.

El resultado de esa reacción lo evidencian las fotos que ilustran esta nota: concusiones y hematomas en todo el cuerpo (producto no sólo de patadas y puñetes sino de descargas con una vara eléctrica), un corte en la cabeza que necesitó cinco puntos de sutura, otros cinco puntos en la ceja derecha, la retina del ojo derecho descolgada y un corte de tres puntos en la parte inferior del ojo izquierdo.

“Mi mamá, que al ver el alboroto había salido del local de mi tía, se metió a defenderme igual que mi hermana, y también les pegaron. Y después se la agarraron con dos bolivianos que también quedaron mal, pero que tienen miedo de denunciarlos”, acota Mayta Zegarra, a quien los médicos le recetaron un mes de descanso absoluto a riesgo de perder la visión del ojo afectado. Mientras tanto tiene que hacer malabares para sobrevivir el día a día, además de cubrir los gastos de exámenes y medicinas.

“Después que me pegaron me escondí entre unos balones de gas. Luego, como a las 02.00 de la madrugada llegó la policía y en vez de llamar a una ambulancia inmediatamente, me comenzaron a hacer una y otra vez las mismas preguntas. Mientras tanto, en la parte del estacionamiento del local todavía estaban los mafiosos pero no los detuvieron. Luego cuando fui a presentar mi denuncia, me dijeron que si no les llevaba el certificado médico no me la aceptaban, y en general me pusieron bastante problemas. Incluso el policía que me tomó la declaración me preguntó porqué los peruanos no nos regresábamos a nuestro país y otras preguntas en tono discriminatorio”.

Luego de esta cuestionable actitud policial, las autoridades se han comunicado con Mayta Zegarra para manifestarle que están detrás de los mafiosos, pero lo cierto es que hasta la fecha no hay ninguna detención. Incluso al día siguiente del ataque que sufrió y mientras estaba en el hospital, el peruano se encontró frente a frente con el jefe yakuza y uno de sus subalternos, llamó a la policía para decirles que uno de sus atacantes estaba frente a él, que podía identificarlo, que lo detuvieran, “pero lo único que me dijeron es que tratara de tomarle fotos con el celular”

Por otro lado, Mayta Zegarra ha tenido contacto con dirigentes de La Tribu (que tienen un club de fútbol bajo ese mismo nombre) y les ha pedido calma ante las provocaciones, “porque los mafiosos han dicho que si Pedro no aparece para pedir disculpas, cuando lo encuentren le van a cortar un brazo”.

En nuestra próxima edición le daremos seguimiento a este caso.

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